Cuando descubrí el sonido de su voz , no imaginaba las sensaciones que venían detrás. Cuando levanté mis ojos y lo vi, no supe que sería capaz de cambiar el rumbo de mi piel. Tan fugaz como eterno fue el beso que mordía el olvido y un adiós, que sin poder explicar nada fui levantando barreras y ocultando el pecado inocente de llevar su nombre apretado en mi boca .Hasta que un día… caminando me di cuenta que volaba, entonces dejé la tierra donde sembraba mis sueños y me fui a su cielo cosechando la risa. Lo quise completo, con mi furia de mujer, la lealtad de una amiga, la preocupación de una madre y la confianza ciega de ser
cómplice. Quisiera contar todo aquello que me dio, pero hay ciertos amores que se llevan con un silencio egoísta, y solo aquel que lo vive y lo siente, tiene derecho a saber. Solo me animo a decir que cambió de manera maravillosa y sorprendente mi vida entera, Y no hay de que arrepentirme, todo lo volvería a repetir. Hoy que el tiempo pasó y mis palabras suenan mas calmas…
escucho su adiós tapando mis oídos… y rezo para que no sea verdad. Aunque dejándolo, le demostraría que supe entender todo y cada cosa que me enseñó. Pero entonces no sabría en que manos dejar libre a mi cuerpo…No encontraría donde enterrar mis miedos, ni sabría de donde nacerán mis sueños. Como le cuento a su alma que por el soy capaz de privarme hasta del verde de sus ojos, Solo para que comience otra vez… Cómo le explico, que puedo tener palabras nuevas y hasta un nombre distinto, sólo para seguir estando. Perdí todos los temores a su lado… sé que hoy podría vivir sin él, porque lo llevo conmigo. Y mientras sigue sorprendiendo con su locura mi cordura… Acá estoy yo, haciéndome fuerte para escuchar algún día, el silencio de su risa, desde la distancia
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